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La Coctelera

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"Las personas mayores nunca entienden nada por sí solas y es cansador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones"

17 Mayo 2007

Acto I Escena II

Fiesta en casa de Capuleto. (Romeo ve a Julieta por primera vez) Romeo:- (A un criado) ¿Quién es aquella dama que enriquece la mano de aquel galán? Criado :- No la conozco, señor. Romeo:- ¡Oh! ¡De ella debe aprender a brillar la luz de las antorchas! ¡Su hermosura parece que pende del rostro de la noche como una joya inestimable en la oreja de un etíope! ¡Belleza demasiado rica para gozarla; demasiado preciosa para la tierra! ¡Cómo nívea paloma ente cuervos se distingue esa dama entre sus compañeros! Acabado el baile, observaré donde se coloque, y con el contacto de su mano haré dichosa mi ruda diestra. ¿Por ventura amó hasta ahora mi corazón? ¡Ojos, desmentidlo! ¡Porque hasta la noche presente jamás conocí la verdadera hermosura! Teobaldo:- Ese, por su voz, es un Motesco. ¡Traedme mi estoque, muchacho! ¿Cómo el miserable se atreve a venir hasta aquí, cubierto con un grotesco antifaz, para hacer burla y escarnio de nuestra brillante fiesta? Pues, ¡por la estirpe y honor de mi familia, que le mataré a estocadas sin ningún remordimiento! Capuleto :- ¿Qué hay, que pasa sobrino? ¿Por qué os alteráis así? Teobaldo :- ¡Tío, ese es un Montesco, un enemigo nuestro, un villano, que, por despecho, ha venido hasta aquí para burlarse esta noche de nuestra fiesta! Capuleto:- ¿Es el joven Romeo? Teobaldo:- ¡El mismo, ese villano de Romeo! Capuleto:- Cálmate, gentil sobrino, déjalo en paz, pues se porta como noble hidalgo. Y a decir verdad, Verona está orgullosa de un joven tan virtuoso y de tan intachable conducta. Ni a cambio de todos los tesoros de esta villa quisiera yo inferirle en mi casa el menor ultraje. Por tanto, repórtate y no te ocupes de él. Este es mi deseo, que, si respetas, debes mostrar un aspecto jovial y desarrugar ese caño, fiero talante que cuadra mal en una fiesta. Teobaldo:- ¡Es la mejor actitud cuando entre invitados hay un canalla semejante! ¡No lo sufriré! Capuleto:- ¡Lo sufriréis! ¡Caramba con el caballerito! ¡Lo sufriréis, os digo! ¡Vaya! ¿Soy yo aquí quien manda, o vos? ¡Vaya! ¡Qué no lo sufriréis! ¡Dios me perdone!… ¿Vais a armar un motín entre mis convidados? ¡Queréis levantar mucho el gallo! ¡Queréis ser el bravo! Teobaldo:- Pero, tío, esto es una afrenta para nuestro linaje. Capuleto:- Lejos, lejos de aquí. Eres un rapaz incorregible. Cara te va a costar la desobediencia. ¡Ea, basta ya! Manos quietas… Traed luces… Yo te haré estar quedo. ¡Pues esto sólo faltaba! ¡A bailar, niñas! Teobaldo:- Mis carnes se estremecen en la dura batalla de mi repentino furor y mi ira comprimida. Me voy, porque esta injuria que hoy paso, ha de traer amargas hieles. Romeo:- (Tomando la mano de Julieta) Si con mi mano, por demás indigna profano este santo relicario, he aquí la gentil expiación: Mis labios, como dos ruborosos peregrinos, están prontos, están prontos a suavizar con un tierno beso tan rudo contacto. Julieta:- El peregrino ha errado la senda aunque parece devoto. El palmero sólo ha de besar manos de santo. Romeo:- ¿Y no tiene labios el santo lo mismo que el romero? Julieta:- Los labios del peregrino son para rezar. Romeo:- ¡Oh, qué santa! Truequen pues de oficio mis manos y mis labios. Rece el labio y concededme lo que pido. Julieta:- El santo oye con serenidad las súplicas. Romeo:- Pues oídme serena mientras mis labios rezan, y los vuestros me purifican. (La besa) Julieta:- En mis labios queda la marca de vuestro pecado. Romeo:- ¿Del pecado de mis labios? Ellos se arrepentirán con otro beso. (Torna a besarla) Julieta:- Besáis muy santamente. Ama: - Vuestra madre desea deciros una palabra. Romeo:- ¿Quién es su madre? Ama:- Su madre es la señora de la casa, y una buena señora, prudente y virtuosa. Yo he criado a su hija, esa con quien habláis y os juro que el que logre conseguirla se llevará un tesoro. Romeo:- ¿Es una Capuleto? ¡Oh, cara cuenta! Soy deudor de mi vida a mi adversario. Julieta:- Ama, ¿sabes quién es este mancebo? Ama:- El mayorazgo de Fiter. Julieta:- ¿Y aquel otro que sale? Ama:- El joven Petrucio, si no me equivoco. Julieta:- ¿Y el que va detrás… aquel que no quiere bailar? Ama:- Lo ignoro. Julieta:- Pues trata de saberlo. Y si es casado, el sepulcro será mi lecho nupcial. Ama:- Es Montesco, se llama Romeo, único heredero de esa infame estirpe. Julieta:-¡Mi único amor, nacido de mi único odio! ¡Demasiado pronto le vi sin conocerle, y demasiado tarde le he conocido! ¡Prodigioso principio de amor que tenga que amar a un aborrecido adversario!…

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17 Mayo 2007

El Balcon Acto II escena II

Bajo el balcón de Julieta. (Romeo entra sin ser visto en el palacio de los Capuleto. Julieta aparece en una ventana) Romeo:- ¡Silencio! ¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente, y Julieta, el sol! ¡Surge, esplendente sol, y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura! ¡No la sirvas, que es envidiosa! Su tocado de vestal es enfermizo y amarillento, y no son sino bufones los que lo usan, ¡Deséchalo! ¡Es mi vida, es mi amor el que aparece!… Habla… más nada se escucha; pero, ¿qué importa? ¡Hablan sus ojos; les responderé!…Soy demasiado atrevido. No es a mi a quien habla. Do de las más resplandecientes estrellas de todo el cielo, teniendo algún quehacer ruegan a sus ojos que brillen en sus esferas hasta su retorno. ¿Y si los ojos de ella estuvieran en el firmamento y las estrellas en su rostro? ¡El fulgor de sus mejillas avergonzaría a esos astros, como la luz del día a la de una lámpara! ¡Sus ojos lanzarían desde la bóveda celestial unos rayos tan claros a través de la región etérea, que cantarían las aves creyendo llegada la aurora!… ¡Mirad cómo apoya en su mano la mejilla! ¡Oh! ¡Mirad cómo apoya en su mano la mejilla! ¡Oh! ¡Quién fuera guante de esa mano para poder tocar esa mejilla! Julieta:- ¡Ay de mí! Romeo:- Habla. ¡Oh! ¡Habla otra vez ángel resplandeciente!… Porque esta noche apareces tan esplendorosa sobre mi cabeza como un alado mensajero celeste ante los ojos extáticos y maravillados de los mortales, que se inclinan hacia atrás para verle, cuando él cabalga sobre las tardas perezosas nubes y navega en el seno del aire. Julieta:- ¡Oh Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú Romeo? Niega a tu padre y rehusa tu nombre; o, si no quieres, júrame tan sólo que me amas, y dejaré yo de s er una Capuleto. Romeo:- (Aparte) ¿Continuaré oyéndola, o le hablo ahora? Julieta:- ¡Sólo tu nombre es mi enemigo! ¡Porque tú eres tú mismo, seas o no Montesco! ¿Qué es Montesco? No es ni mano, ni pie, ni brazo, ni rostro, ni parte alguna que pertenezca a un hombre. ¡Oh, sea otro nombre! ¿Qué hay en un nombre? ¡Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume con cualquiera otra denominación! De igual modo Romeo, aunque Romeo no se llamara, conservaría sin este título las raras perfecciones que atesora. ¡Romeo, rechaza tu nombre; y a cambio de ese nombre, que no forma parte de ti, tómame a mi toda entera! Romeo:- Te tomo la palabra. Llámame sólo "amor mío" y seré nuevamente bautizado. ¡Desde ahora mismo dejaré de ser Romeo! Julieta:- ¿Quién eres tú, que así, envuelto en la noche, sorprendes de tal modo mis secretos? Romeo:- ¡No sé cómo expresarte con un nombre quien soy! Mi nombre, santa adorada, me es odioso, por ser para ti un enemigo. De tenerla escrita, rasgaría esa palabra. Julieta:- Todavía no he escuchado cien palabras de esa lengua, y conozco ya el acento. ¿No eres tú Romeo y Motesco? Romeo:- Ni uno ni otro, hermosa doncella, si los dos te desagradan. Julieta:- Y dime, ¿cómo has llegado hasta aquí y para qué? Las tapias del jardín son altas y difíciles de escalar, y el sitio, de muerte, considerando quién eres, si alguno de mis parientes te descubriera. Romero:- Con ligeras alas de amor franquee estos muros, pues no hay cerca de piedra capaz de atajar el amor; y lo que el amor puede hacer, aquello el amor se atreve a intentar. Por tanto, tus parientes no me importan. Julieta:- ¡Te asesinarán si te encuentran! Romero:- ¡Ay! ¡Más peligro hallo en tus ojos que en veinte espadas de ellos! Mírame tan sólo con agrado, y quedo a prueba de su enemistad. Julieta:- ¡Por cuanto vale el mundo, no quisiera que te viesen aquí! Romeo:- El manto de la noche me oculta a sus miradas; pero, si no me quieres, déjalos que me hallen aquí. ¡Es mejor que termine mi vida víctima de su odio, que se retrase mi muerte falto de tu amor. Julieta:- ¿Quién fue tu guía para descubrir este sitio? Romeo:- Amor, que fue el primero que me incitó a indagar; él me prestó consejo y yo le presté mis ojos. No soy piloto; sin embargo, aunque te hallaras tan lejos como la más extensa ribera que baña el más lejano mar, me aventuraría por mercancía semejante. Julieta:- Tú sabes que el velo de la noche cubre mi rostro; si así lo fuera, un rubor virginal verías teñir mis mejillas por lo que me oíste pronunciar esta noche. Gustosa quisiera guardar las formas, gustosa negar cuanto he hablado; pero, ¡adiós cumplimientos! ¿Me amas? Sé que dirás: sí, yo te creeré bajo tu palabra. Con todo, si lo jurases, podría resultar falso, y de los perjurios de los amantes dicen que se ríe Júpiter. ¡Oh gentil Romeo! Si de veras me quieres, decláralo con sinceridad; o, si piensas que soy demasiado ligera, me pondré desdeñosa y esquiva, y tanto mayor será tu empeño en galantearme. En verdad, arrogante Montesco, soy demasiado apasionada, y por ello tal vez tildes de liviana mi conducta; pero, créeme, hidalgo, daré pruebas de ser más sincera que las que tienen más destreza en disimular. Yo hubiera sido más reservada, lo confieso, de no haber tú sorprendido, sin que yo me apercibiese, mi verdadera pasión amorosa. ¡Perdóname, por tanto, y no atribuyas a liviano amor esta flaqueza mía, que de tal modo ha descubierto la oscura noche! Romeo:- Júrote, amada mía, por los rayos de la luna que platean la copa de los árboles… Julieta:- No jures por la luna, que es su rápida movimiento cambia de aspecto cada mes. No vayas a imitar su inconstancia. Romeo:- ¿Pues por quién juraré? Julieta:- No hagas ningún juramento. Si acaso, jura por ti mismo, por tu persona que es el dios que adoro y en quien he de creer. Romeo:- ¿Pues por quién juraré? Julieta:- No jures. Aunque me llene de alegría el verte, no quiero esta noche oír tales promesas que parecen violentas y demasiado rápidas. Son como el rayo que se extingue, apenas aparece. Aléjate ahora: quizá cuando vuelvas haya llegado abrirse, animado por las brisas del estío, el capullo de esta flor. Adiós, ¡ojalá caliente tu pecho en tan dulce clama como el mío! Romeo:- ¿Y no me das más consuelo que ése? Julieta:- ¿Y qué otro puedo darte esta noche? Romeo:- Tu fe por la mía. Julieta:- Antes de la di que tú acertaras a pedírmela. Lo que siento es no poder dártela otra vez. Romeo:- ¿Pues qué? ¿Otra vez quisieras quitármela? Julieta:- Sí, para dártela otra vez, aunque esto fuera codicia de un bien que tengo ya. Pero mi afán de dártelo todo es tan profundo y tan sin límite como los abismos de la mar. ¡Cuando más te doy, más quisiera date!… Pero oigo ruido dentro. ¡Adiós no engañes mi esperanza… Ama, allá voy… Guárdame fidelidad, Montesco mío. Espera un instante, que vuelvo en seguida. Romeo:- ¡Noche, deliciosa noche! Sólo temo que, por ser de noche, no pase todo esto de un delicioso sueño Julieta:- (Asomada otra vez a la ventana) Sólo te diré dos palabras. Si el fin de tu amor es honrado, si quieres casarte, avisa mañana al mensajero que te enviaré, de cómo y cuando quieres celebrar la sagrada ceremonia. Yo te sacrificaré mi vida e iré en pos de ti por el mundo. Ama:- (Llamando dentro) ¡Julieta! Julieta:- Ya voy. Pero si son torcidas tus intenciones, suplícote que… Ama:- ¡Julieta! Julieta:- Ya corro… Suplícote que desistas de tu empeño, y me dejes a solas con mi dolor. Mañana irá el mensajero… Romeo:- Por la gloria… Julieta:- Buenas noches. Romeo:- No. ¿Cómo han de ser buenas sin tus rayos? El amor va en busca del amor como el estudiante huyendo de sus libros, y el amor se aleja del amor como el niño que deja sus juegos para tornar al estudio. Julieta:- (Otra vez a la ventana) ¡Romeo! ¡Romeo! ¡Oh, si yo tuviese la voz del cazador de cetrería, para llamar de lejos a los halcones¡ Si yo pudiera hablar a gritos, penetraría mi voz hasta en la gruta de la ninfa Eco, y llegaría a ensordecerla repitiendo el nombre de mi Romeo. Romeo:- ¡Cuán grado suena el acento de mi amada en la apacible noche, protectora de los amantes! Más dulce es que la música en oído atento. Julieta:- ¡Romeo! Romeo:- ¡Alma mía! Julieta:- ¿A qué hora irá mi criado mañana? Romeo:- A las nueve. Julieta:- No faltará. Las horas se me harán siglos hasta que llegue. No sé para qué te he llamado. Romeo:- ¡Déjame quedar aquí hasta que lo pienses! Julieta:- Con el contento de verte cerca me olvidaré eternamente de lo que pensaba, recordando tu dulce compañía. Romeo:- Para que siga tu olvido no he de irme. Julieta:- Ya es de día. Vete… Pero no quisiera que te alejaras más que el breve trecho que consiente alejarse al pajarillo la niña que le tiene sujeto de una cuerda de seda, y que a veces le suelta de la mano, y luego le coge ansiosa, y le vuelve a soltar… Romeo:- ¡Ojalá fuera yo ese pajarillo! Julieta:- ¿Y qué quisiera yo sino que lo fueras? Aunque recelo que mis caricias habían de matarte. ¡Adiós, adiós! Triste es la ausencia y tan dulce la despedida, que no sé cómo arrancarme de los hierros de esta ventana. Romeo:- ¡Qué el sueño descanse en tus dulces ojos y la paz en tu alma! ¡Ojalá fuera yo el sueño, ojalá fuera yo la paz en que se duerme tu belleza! De aquí voy a la celda donde mora mi piadoso confesor, para pedirle ayuda y consejo en este trance

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17 Mayo 2007

Muerte de Romeo y Julieta Acto Vescena III

Cementario, en el mausoleo de los Capuletos. (Romeo mata a Paris en un duelo al encontrarse ambos en el mausoleo de los Capuleto) (Romeo mata a Paris en un duelo al encontrarse ambos en el mausoleo de los Capuleto) Paris: - ¡Ay de mí, muerto soy! Si tienes lástima de mí, ponme en el sepulcro de Julieta. Romeo: - ¡Lo haré, por mi fe!… Veamos de cerca esa cara… ¡El pariente de Mercutio! ¡El noble conde Paris!… ¿Qué me decía mi criado durante el viaje, cuando mi alma, en medio de sus tempestades, no le atendía? Creo que me contaba que Paris se iba a casar con Julieta… ¿No era eso lo que dijo, o lo he soñado? ¿O es que estoy tan loco que, oyéndote hablar de Julieta, imaginé tal cosa?… ¡Oh! ¡Dame la mano, tú que, como yo, has sido inscrito en el libro funesto de la gracia! ¡Yo te enterré en una tumba triunfal! ¿Una tumba? ¡Oh, no! ¡Una linterna, joven víctima! Porque aquí descansa Julieta, y su hermosura transforma esta cripta en un regio salón de fiesta, radiante de luz. (Colocando a Paris en el mausoleo). ¡Muerte, un muerto te entierra!… ¡Cuántas veces, cuando los hombres están a punto de expirar, experimentan un instante de alegría, a la que llaman sus enfermeros el relámpago precursor de la muerte! ¡Oh! ¿Cómo puedo llamar a esto un relámpago? ¡Oh! ¡Amor mío! ¡Esposa mía! ¡La muerte, que ha saboreado el néctar de tu aliento, ningún poder ha tenido aún sobre tu belleza! ¡Tú no has sido vencida! ¡La enseña de la hermosura ostenta todavía su carmín en tus labios y mejillas, y el pálido estandarte de la muerte no ha sido enarbolado aquí… Teobaldo, ¿eres tú quien yace en esa sangrienta mortaja? ¡Oh! ¿Qué mayor favor puedo hacer por ti que, con la mano que segó en flor tu juventud, trochar la del que fue tu adversario? ¡Perdóname, primo mío! ¡Ah! ¡Julieta querida! ¿Por qué eres aún tan bella? ¿Habré de creer que el fantasma incorpóreo de la muerte se ha prendado de ti y que el fantasma incorpóreo de la muerte se ha prendando de ti y que ese aborrecido monstruo descarnado te aguarda en esas tinieblas, reservándote para manceba suya? ¡Así lo temo, y por ello permaneceré siempre a tu lado, sin salir jamás de este palacio de noche sombría! ¡Aquí! Aquí quiero quedarme con los gusanos, doncellas de tu servidumbre ¡Oh! ¡Aquí fijaré mi eterna morada, para librar a esta carne, hastiada del mundo, del yugo de mal influjo de las estrellas!… ¡Ojos míos, lanzad vuestra última mirada! ¡Brazo, dad vuestro último abrazo! Y vosotros, ¡Oh, labios! Puertas del aliento, sellad con un legítimo beso el pacto sin fin con la acaparadora muerte. (Cogiendo el frasco de veneno). ¡Ven, amargo conductor! ¡Ven, guía fatal! ¡Tú, desesperado piloto, lanza ahora de golpe, para que vaya a estrellarse contra las duras rocas, tu maltrecho bajel, harto de navegar! (bebiendo). ¡Brindo por mi amada! ¡Oh sincero boticario! ¡Tus drogas son activas! … Así muero… ¡con un beso!… (Muere. Llega Fray Lorenzo.) Fray Lorenzo: - Pero ¡Dios mío! ¿Qué sangre es esta en las gradas del monumento? ¿Qué espadas éstas sin dueño, y tintas todavía de sangre? (Entra en el sepulcro) ¡Romeo! ¡Pálido está como la muerte! ¡Paris cubierto de sangre!… La doncella se mueve. (Despierta Julieta) Julieta :- Padre, ¿dónde está mi esposo? Ya recuerdo dónde debía yo estar y allí estoy. Pero ¿dónde está Romeo, padre mío? Fray Lorenzo:- Oigo ruido. Deja tú pronto este foco de infección, ese lecho de fingida muerte. La suprema voluntad de Dios ha venido a desbaratar mis planes. Sígueme. Tu esposo yace muerto a tu lado, y Paris muerto también. Sígueme a un devoto convento y nada más me digas, porque la gente se acerca. Sígueme, Julieta, que no podemos detenernos aquí. Julieta :- ¡Vete, márchate de aquí, pues yo no me moveré! (Sale Fray Lorenzo) ¡Esposo mío! Más ¿qué veo? Una copa tiene en las manos. Con veneno ha apresurado su muerte. ¡Cruel! No me dejó ni una gota que beber. Pero besaré tus labios que quizá contienen algún resabio del veneno. Él me matará y me salvará. (Besándole) ¡Tus labios están calientes todavía! Guardia 1° :- ¡Guíanos, muchacho! ¿Por dónde? Julieta :- ¿Qué? ¿Rumor? ¡Seamos breves entonces! (Cogiendo la daga de Romeo) ¡Oh daga bienechora! ¡Enmohécete aquí y dame la muerte! (Cae sobre el cadáver de Romero y muere)

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1 Mayo 2007

Que tengo que hacer??

Que se supone que tengo que hacer?donde meto todo lo que aun siento por ti? ya intente guardarlo en lo mas profundo de mi corazon y todo parece funcionar cuando tu no estas aqui..peroentonces, cuando todo esta tranquilo tuapareces...asi sin avisar y todo lo que tenia guardado..encerrado.. se escapa.. y todo eso que yoaun sientopor ti vuelve..y yo...que se es lo que tengo que hacer?? como vuelvo a encerrar todo eso quesiento?? que tendre que hacer para que cada vez que yo te vea no aparezca ni un solo recuerdo de ti...y que ni siquiera por mi mente pase un "te extraño...aun te amo"
Y que se supone que haga yo con toda la soledad que se queda a mi lado cada vez que tu te vas y me dejas sin un te amo?

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27 Abril 2007

mi soledad y yo


La soledad aparece cuando necesitas a alguien en los peores momentos, y los peores momentos aparecen cuando estas solo...

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27 Abril 2007

Corazon3s Rotos

"me han roto el corazon...y de verdad que duele...pero prefiero que me lo rompan a mi a yo romperselo a alguien mas"

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11 Abril 2007

I wanna be ur girl!!

I don't like your girlfriend
I think you need a new one
I could be your girlfriend
I know that you like me
No, it's not a secret
I want to be your girlfriend
You're so fine
I want you mine
You're so delicious
I bet you think
You're all the time
So addictive
Don't you know
What I can do
To make you feel alright
Don't pretend
I think you know
I'm damn precious
Hell Yeah
I'm the mother fucking princess
I can tell you like me too
And you know I'm right
She's like so whatever
You can do so much better
I think we should get together know
Well that's what everyone's talking about
I can see the way
See the way
You look at me
And even tough you look away
I know you think of me
I know you talk about me everytime
again and again
So come over here
and tell me what I wanna hear
Better, yeah, make your girlfriend dissapear
I don't wanna hear you say her name
ever again
She's like so whatever
You can do so much better
I think we should get together know
Well that's what everyone's talking about
I a second you'll be wrapped around my finger
'Cause I can, I can do it better
There're no other, so when's it gonna sink in
She's so stupid, what the hell were you thinking?
I a second you'll be wrapped around my finger
'Cause I can, I can do it better
There're no other, so when's it gonna sink in
She's so stupid, what the hell were you thinking?

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5 Abril 2007

Definicion de BESO

Beso

El beso es el acto de tocar algo con los labios, generalmente a otra persona. Algunos primates presentan esta costumbre.

El beso puede darse de muchas formas y en muchas partes del cuerpo. Dependiendo del país y la cultura se realizará de diferentes maneras. En algunas zonas el saludo a personas allegadas se hace con dos besos, uno en cada mejilla, mientras que a desconocidos se les saluda verbalmente. El beso entre hombres que mantienen una gran amistad es común en algunos lugares de España, como Andalucía.
La costumbre de besar a las mujeres en las manos es propio de algunos ambientes de la sociedad. También se saluda de esta forma a señoras de gran influencia.

Es tradicional el beso que se dan los novios cuando acaban de formalizar su matrimonio.

Tipos de besos

Beso tradicional

El beso tradicional es el simple ósculo que se realiza sobre los labios de otra persona. En ciertas regiones se considera un beso de amistad, carente de connotación sexual.

Beso francés

El beso francés, o "con lengua", es una práctica en la que se introduce la lengua en la boca de la persona a la que se está besando.Se besan en la boca metiendo la lengua y moviéndola del lado contrario del que la mueve la persona que esta en frente.

Beso esquimal

En este beso no se utilizan los labios, sino que se frotan las puntas de las narices de las dos personas.

Beso prohibido

El beso prohibido es un beso realizado en la cama desnudos haciendo el amor con su pareja.

Besos famosos

Beso de Judas

Se suele llamar beso de Judas al dado por una persona a otra a la que ha traicionado o tiene intenciones de hacerlo. La denominación proviene de Judas Iscariote que delató a Jesús de Nazaret en el Huerto de Getsemaní mediante un beso.

La bella durmiente y Blancanieves

En los cuentos infantiles de La bella durmiente y Blancanieves, la protagonista se

De Saludos

Beso en ambas mejillas

Es muy común en Brasil y España. Por lo general así saludan las mujeres, y los hombres se estrechan las manos.

Beso en una mejilla

Es el más común. Al igual que en ambas mejillas solo saludan así las mujeres, y los hombres estrechan la mano.

Beso en la mano

Solo lo ocupan los hombres. Por lo general se saluda así a una dama importante como una reina o una presidenta. También se ocupa como símbolo de elite y hombres muy refinados se los dan a las mujeres.

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Los finales felices se hicieron para acabar historias tristes

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